Pandemia

Pandemia

Otra ola, la 6ª, mascarillas, gel, test de antígenos, grupos pequeños de personas, Ómicron la nueva variante más contagiosa pero menos peligrosa (eso dicen), etc…Los músicos sin tocar, se nos anulan todos los conciertos.

Se dan ayudas a unos y otros no. Por más que se esmere la prensa en hacer publicidad, a bombo y platillo, de los cuatro conciertos de los 4 de siempre, que no representan ni el 1% de los músicos de este país, lo cierto es que esta situación está hundiendo el mal trecho mundo de la música. La nula cultura o conocimiento que tienen los ciudadanos, los políticos y las instituciones de este país no ayuda, ya lo expresé en otro post.

Los músicos tampoco nos ayudamos entre nosotros, somos tan egocentristas que nos creemos por encima de los demás (es una parte de autocrítica). Seria muy bueno crear una plataforma en la que se creasen unas bases para proteger nuestros derechos. Pero también es una utopía.

Pero estamos ahí…, cuando se nos llama, contentos y eufóricos, vamos con toda la ilusión del mundo a darlo todo, para transmitir toda la magia posible que se pueda dar desde un escenario. Para que todos disfrutemos, público + músicos, para enriquecer nuestras almas, las de todos…

Nos piden que vayamos por 4€ sin tener en cuenta los años de formación, con una inversión en equipos que nadie en su sano juicio se atrevería a pagar (la calidad del sonido es fundamental) y nos piden tocar muchas horas.

Un conocido pianista comentaba en Facebook que salía a hacer un bolo por 50€ con un equipo que valía 5.000€. Lo propio hubiera sido negarse y denunciar al contratante (que seguramente lo hacía en negro). La otra cara de la moneda es que uno tiene que comer, pagar la luz, el gas, ropa, gasolina, etc… y se ve obligado a aceptar. Porque también somos personas con las mismas necesidades que los demás.

Yo estoy arto de que me digan “qué bien vives” porque no tengo vida. No paro de currar para poder llegar a final de mes…

 

La música moderna es más fácil que la clásica, Mitos parte 5

A la mayoría del alumnado que viene a recibir clases de piano viene porque el instrumento es muy atractivo. Atrae mucho ver y escuchar a una persona tocando el piano en un medio informal, en casa de unos amigos, en un bar, sitios donde ese instrumento ayuda a socializar porque están muy cerca. Puedes hablar con el que interpreta e incluso pedirle que toque alguna pieza de tu gusto. También pude suceder que no sabes qué pedirle porque no tienes cultura musical, pero te gusta lo que oyes y te gustaría poder hacer lo mismo. – Si él puede, yo también puedo -.

Decides ir a una academia de música. Te dicen que tienes que comprarte un piano para practicar, tienes una hora semanal de clase de instrumento y 2 horas de clase de lenguaje musical. Si es un centro público pagas unos 60€ al mes y uno privado pagas entre 120 y 140€ mensuales.

Cuando empiezas todo parece correcto, pero cuando llevas medio año ves que lo que estás aprendiendo no se parece a aquello que oíste y te sedujo, el solfeo no se corresponde a lo que estás aprendiendo con el piano porque el nivel teórico del piano es más alto que el que estás aprendiendo en las clases de lenguaje musical. Entonces le expresas a tu profesor tu descontento.

Descubres que tendrías que haber pedido aprender “moderno” y sin lenguaje. La escuela privada hará un esfuerzo para cambiarte el repertorio pidiéndole al profesor que te de clases de moderno y quitarte el lenguaje musical, para no perderte. La pública no hará nada dependiendo más del profesor y su nivel de conocimiento.

La decepción

Resulta que llevas 6 meses o un año estudiando clásico con todas sus dificultades y sus problemas técnicos, cuando quieres rectificar y hacer un repertorio “moderno” porque crees que será más fácil, y más parecido a lo que tocaba tu amigo, te das cuenta de que no es así. El “moderno” exige hacer muchos ejercicios de escalas, dominar toda la teoría a tiempo real, pensar. Pides partituras y te dan un guion con la línea melódica y un cifrado de acordes. A partir de aquí tienes que aprender a desarrollar un arreglo de piano. La música “moderna” exige tanto como el clásico. Sobre todo, tienes que desarrollar la memoria, porque tienes que hacer que la música salga de ti, no de la partitura. – Lo dejo -.

Lo dejas porque te das cuenta de que no es coser y cantar y no te la habían dicho. Es una disciplina que requiere constancia y dedicación. Para los profesionales es una forma de vida difícil de conciliar con una vida familiar.

Mucha gente cree que tienes que ser un gran lector de partituras para ser un buen pianista, pero lo cierto es que una partitura es como un plano de una casa. Te la aprendes, la memorizas y luego la tocas, si quieres hacer una buena interpretación la tienes que hacer tuya, interiorizarla para que cuando la interpretes puedas expresar todos los sentimientos y sensaciones. Eso es lo que hace una interpretación llegue al público, aunque éste sean solo 4 personas en tu casa o en un bar.

 

Pancho Marrodan

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